Alex G., Bronzeville

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El padre de seis hijos, Alex G. ha perfeccionado el sistema. Al crecer, sus padres le inculcaron la idea de que la educación es el eje principal del éxito. Su padre, un afroamericano nacido en 1895, concurrió a la universidad y su madre siempre le decía que él podía ser lo que quisiera ser, siempre y cuando estudiara y trabajara con empeño.

Dada la importancia que la educación tiene para su familia, Alex concurrió a la escuela primaria y secundaria parroquial que le ofrecía las mejores oportunidades académicas. Si bien la escuela le abrió la mente, las caminatas de ida y vueltas al colegio solían ser peligrosas: "Sí, las pandillas eran parte de mi vida incluso en ese entonces", cuenta. Sin embargo, estaba decidido a no dejar que el miedo se interponga en su educación, que en definitiva lo preparaba para Yale, Northwestern y Pepperdine.

Para sus propios hijos, Alex sabía que enviarlos a grandes escuelas implicaría que tendrían las mejores oportunidades para gozar de una vida exitosa y una carrera universitaria altamente selectiva.

Cada escuela fue seleccionada cuidadosamente con el fin de poder apuntalar el ingreso a la universidad y triunfar en el mundo adulto. "Es demasiado tarde para pensar en el jardín de infantes cuando tu hijo ya tiene cuatro años. Deberías comenzar a buscar escuelas apenas nacen", les advierte a los demás padres.

Para la época en que su hijo menor empezaba la escuela, sabía adónde quería enviarla para que hiciera su escuela primaria, media y secundaria; aunque de todos modos se cercioró de escuchar sus propios deseos a medida que iba creciendo. "Es importante escuchar la voz de un niño y concurrir a escuelas que se adapten a su personalidad".

Por sus propias experiencias, Alex busca escuelas con alta calidad de enseñanza, docentes comprometidos y un ambiente seguro, factores ellos que él cree que son igual de importantes cuando se trata de que los estudiantes obtengan buenos resultados.